Un papá de Ushuaia reclama al Gobierno Provincial por la identidad de su bebé

Esta semana en mi programa El Ángel de la Radio escuché el reclamo de un papá de Ushuaia que acaba de tener una hija. En medio de lo que debería ser uno de los momentos más felices de una familia, se encontró recorriendo oficinas y buscando respuestas para algo tan elemental como poder avanzar con la documentación de su bebé.
General02 de octubre de 2026Angel FretesAngel Fretes
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Según contó al aire, llamó para solicitar un turno y no pudo comunicarse. Después decidió acercarse personalmente. No fue una vez: aseguró que concurrió durante cuatro días consecutivos. Y además, se ofreció el mismo para realizar el traslado de la documentación: "Me dicen que yo no puedo realizar el traslado de esa documentación y que ellos me van a avisar, pero los días pasan", contó preocupado. 

¿Y cuál fue la respuesta que recibió. Que todavía no podían ir a buscar la documentación necesaria porque no tenían movilidad desde el Registro Civil, sito sobre calle Provincia Grande. 

Puede parecer un problema administrativo. Para mí, no lo es.Cuando hablamos de la partida de nacimiento de un bebé, estamos hablando de algo mucho más profundo: estamos hablando de su identidad. Y ahí es donde creo que el Gobierno provincial tiene que dar explicaciones.

Porque una cosa es discutir si falta un vehículo para realizar determinada tarea interna y otra muy diferente es que esa carencia termine afectando un trámite esencial para una criatura que acaba de nacer.

Me pregunto: ¿cómo puede ser que el Estado provincial no pueda garantizar la movilidad necesaria para cumplir una función tan básica?. ¿Cuántas familias pueden encontrarse en una situación similar?. ¿Quién se hace responsable cuando la falta de recursos del propio Estado comienza a trasladarse directamente sobre los derechos de los vecinos?

Hay algo que me preocupa todavía más: nos estamos acostumbrando demasiado a escuchar que en distintas áreas públicas “no hay movilidad”, “no hay recursos”, “no funciona el teléfono” o simplemente “hay que esperar”.

Pero detrás de cada expediente hay una persona. Y en este caso, detrás del trámite hay una bebé.

El padre contó además que los teléfonos no funcionaban y que tampoco obtuvo respuestas mediante el correo electrónico que le proporcionaron. Ahora analiza pedir una constancia por escrito que deje asentado que la demora se debe a la falta de movilidad y, en caso de no recibirla, realizar una exposición para que quede registro de lo ocurrido.

Creo que corresponde que el Gobierno provincial tome este reclamo, explique qué sucedió y, fundamentalmente, lo resuelva. No estoy hablando de política partidaria. Estoy hablando de algo mucho más sencillo: que el Estado funcione.

Porque podemos discutir presupuestos, funcionarios, prioridades y discursos. Pero hay cuestiones que deberían estar por encima de cualquier discusión política.

Un bebé no puede esperar a que el Estado consiga un vehículo para poder garantizar plenamente su derecho a la identidad.

Y cuando un padre tiene que recurrir a una radio para que alguien escuche su reclamo, quizás el problema ya no sea solamente la falta de movilidad. 

Quizás también tengamos que preguntarnos qué tan lejos está quedando el Estado de la gente que debería atender.