Cáritas Ushuaia: la solidaridad en hechos
Angel Fretes
Fue una visita sencilla, de esas que permiten conocer de cerca lo que muchas veces no se ve. Charlamos sobre sus actividades, sus proyectos, las dificultades que enfrentan y, sobre todo, las ganas que tienen de seguir haciendo cosas por nuestra comunidad.
Y personalmente hubo algo que me quedó dando vueltas: detrás de cada actividad solidaria también hay personas que trabajan para conseguir los recursos necesarios y mantener abierto el lugar.
Durante nuestra recorrida, los voluntarios nos contaron que una de las actividades que realizan son las ferias de ropa. Muchas veces, cuando escuchamos hablar de una feria solidaria, pensamos solamente en la posibilidad de conseguir prendas a precios accesibles. Pero detrás de esas ferias también existe otra realidad.
Lo recaudado permite afrontar gastos necesarios para el funcionamiento del espacio, entre ellos el pago de impuestos. Y esto merece una reflexión.
Porque incluso las instituciones que trabajan para ayudar a los demás tienen cuentas que pagar. Hay que mantener las instalaciones, cuidar el edificio, mejorar los espacios y conseguir los recursos para que las actividades puedan continuar.

La solidaridad también necesita sostenerse económicamente. Y muchas veces son los propios voluntarios quienes tienen que buscar la manera de conseguir esos recursos.
Una de las novedades más importantes que conocimos es que Cáritas Ushuaia comenzó a brindar un servicio de comedor destinado a personas en situación de calle. La atención se realiza los lunes, miércoles y viernes a las 13 horas.
Y acá quiero detenerme. Porque hablar de personas en situación de calle en una ciudad como Ushuaia no es un tema menor. Vivimos en una de las ciudades más australes del mundo, donde el frío, el viento y las bajas temperaturas forman parte de nuestra vida cotidiana.
Pero no todos tienen las mismas posibilidades de protegerse de esas condiciones. Hay personas que atraviesan situaciones económicas, familiares y personales muy difíciles. Y para alguien que no tiene un lugar seguro donde vivir, recibir un plato de comida puede significar mucho más que alimentarse.
Puede ser también una oportunidad para encontrarse con alguien que lo escuche, que lo trate con respeto y que le recuerde que no está solo.
Porque detrás de cada persona que necesita ayuda hay una historia que merece ser escuchada, no juzgada. Y considero importante reconocer a quienes deciden dedicar su tiempo para brindar esa ayuda.

Pero Cáritas Ushuaia no solamente está pensando en las necesidades inmediatas. También tiene proyectos para seguir creciendo. Durante nuestra visita, los voluntarios nos contaron sobre la intención de construir un vivero dentro del predio.
Una propuesta que podría convertirse en un espacio para aprender, compartir conocimientos, trabajar con plantas y promover el cuidado de la naturaleza. Además, están avanzando con el mejoramiento del terreno para poder desarrollar actividades recreativas durante la temporada de primavera y verano. Y esto también me parece importante.
Porque un espacio solidario no tiene que ser solamente un lugar al que las personas acuden cuando necesitan algo. También puede convertirse en un punto de encuentro para las familias, los vecinos y quienes buscan compartir una actividad comunitaria.
Un lugar donde se construyan vínculos, amistades y oportunidades de participación.
Durante nuestra visita también conversamos con Ana Car, referente de Cáritas Ushuaia, quien hizo extensiva una invitación a toda la comunidad para sumarse al voluntariado. Y creo que este llamado es muy importante.
Porque muchas veces pensamos que para ayudar necesitamos tener dinero, disponer de grandes recursos o contar con mucho tiempo libre. Pero no siempre es así.
A veces alcanza con dedicar unas horas, colaborar en una feria, ayudar a ordenar donaciones, participar de una actividad o simplemente poner a disposición aquello que sabemos hacer. Cada persona puede aportar algo.
Y cuando esos pequeños aportes se juntan, pueden transformarse en grandes acciones. La solidaridad no es solamente dar lo que nos sobra. También es compartir algo de nuestro tiempo con quienes necesitan una mano. La pobreza no se combate solamente con buenas intenciones.
Esta visita también me dejó una reflexión sobre la realidad social que estamos atravesando. En una ciudad donde muchas veces hablamos de turismo, inversiones, crecimiento y desarrollo, también existen personas que necesitan un plato de comida y organizaciones que deben organizar ferias para sostener sus actividades.
Y esas realidades no deberían pasar inadvertidas. El trabajo de Cáritas merece reconocimiento, pero también debería invitarnos a preguntarnos qué estamos haciendo como sociedad para acompañar a quienes atraviesan momentos difíciles.
Porque la solidaridad de los voluntarios es fundamental, pero no puede reemplazar las responsabilidades que tienen los distintos organismos del Estado en materia de asistencia y protección social.
Que haya personas dispuestas a ayudar es una buena noticia. Que haya vecinos que necesiten recurrir a un comedor para alimentarse es una realidad que debería preocuparnos a todos. Y ambas cosas merecen ser contadas.
Hay personas que hacen mucho sin pedir nada a cambio. Me fui de Cáritas Ushuaia pensando en el valor que tiene el trabajo voluntario. En esas personas que, después de cumplir con sus propias responsabilidades, encuentran un momento para ayudar a alguien más.
En quienes organizan una feria, preparan un espacio, reciben donaciones o se preocupan por mejorar las instalaciones.
Quizás sus nombres no aparezcan todos los días en los medios de comunicación. Quizás no reciban grandes reconocimientos. Pero están ahí, haciendo su aporte para que nuestra ciudad sea un poco más humana. Y eso también es construir comunidad.
Por eso agradezco a los voluntarios de Cáritas Ushuaia por habernos recibido, por compartir sus experiencias y por permitirnos conocer un poco más de cerca el trabajo que realizan.
Quienes deseen conocer el lugar, acercar una colaboración o consultar cómo sumarse al voluntariado pueden dirigirse a las instalaciones de Cáritas Ushuaia, en la esquina de Lapataia y Pablo Vera.
El espacio también recibe a la comunidad los lunes, miércoles y viernes, de 14 a 17 horas, y comparte sus actividades a través de Instagram en @caritasushuaia.
Ojalá que más vecinos se animen a conocer este lugar y, dentro de sus posibilidades, puedan aportar su granito de arena. Porque muchas veces nos preguntamos qué podemos hacer para mejorar nuestra ciudad. Y quizás una parte de la respuesta esté mucho más cerca de lo que imaginamos.

